Reportaje Postboda en Valencia Castellón

Reportaje Postboda en Valencia Castellón. Susana y Francisco, se conocieron en una entrevista de trabajo vía online, ella Rusa, el Español y el destino y la preciosa leyenda del HILO ROJO, hizo el resto.

¿De qué va la leyenda del hilo rojo del destino?

“Un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias. El hilo se puede estirar o contraer, pero nunca romper.”

Según relata la leyenda, uno de los extremos de este hilo rojo se encuentra atado a uno de nuestros dedos meñiques y el otro extremo está atado a uno de los dedos meñiques de la persona con la que estamos destinados a acabar, aunque quizá ni siquiera la conozcamos aún.

Como puedes comprobar, esta leyenda, de origen japonés, tiene que ver con el amor, con las almas gemelas y con el destino. Tiene que ver con una especie de conexión invisible que nos une a la persona con la que estamos destinados a encontrarnos, es decir, con nuestra media naranja.

Argumento de la historia del hilo rojo del destino

La leyenda relata que un emperador le encargó a una bruja, la cual tenía la capacidad de ver este hilo rojo que es invisible para los demás, que le ayudara a encontrar a la persona con la que estaba destinado a casarse.

La bruja accedió y su búsqueda la condujo hasta un mercado donde una humilde campesina con un bebé en brazos ofrecía sus productos. “Hasta aquí llega tu hilo”, le dijo la bruja al emperador. El emperador no podía concebir que su alma gemela fuese una campesina pobre y lo tomó como una burla de la bruja. Enfadado, empujó a la campesina, quien aún tenía a su bebé en brazos. El bebé se hizo una gran herida en frente y la bruja acabó con la cabeza cortada.

Pasaron unos cuantos años y el emperador, que ya había dejado atrás todo aquello de las almas gemelas y la predestinación, aceptó casarse con la hija de un poderoso general, siguiendo la recomendación de su corte.

Llegado el día de su boda, su futura esposa entró con un imponente vestido blanco y un velo que cubría su rostro. Cuando el emperador levantó su velo para ver su cara por primera vez, descubrió que aquella preciosa mujer tenía una peculiar cicatriz en la frente.

Rafa Soriano Fotógrafo

CATEGORIAS: POSTBODAS

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